El enfoque prioriza la aceleración y la optimización de la red para ajustar el rendimiento en lugar de agregar recursos físicos que requieren equipos técnicos de suministros y logística

Incluso con noticias diarias sobre innovaciones tecnológicas, la infraestructura de TI de las empresas se trata cada vez más como una commoditie. Esto es debido a la nivelación del acceso a los equipos, que hace que el diferencial estratégico y competitivo, de forma general, no esté en la tecnología adquirida, sino en la planificación y gestión de esos activos. En el área de la comunicación de datos, más específicamente en las redes de computadoras, una nueva práctica viene destacándose por permitir la optimización del parque tecnológico y por reducir o incluso eliminar costos de adquisición.

Esta práctica, denominada Network Tuning, que remite al término ‘afinación’ y refleja el trabajo de profesionales especializados, se inicia en el Network Health Check, es decir, en el análisis profundo y completo de la red, a fin de diagnosticar el estado actual y, a partir de herramientas y métodos específicos, trazar un plan detallado de acciones a tomar para corregir fallas y potenciar sus niveles de rendimiento. A través del Network Health Check (NHC) todavía es posible verificar la adecuación a las recomendaciones del fabricante y de las buenas prácticas existentes en los protocolos mundiales, siempre alineados a la necesidad, porte y objetivo del negocio.

Como el propio nombre sugiere, ese diagnóstico podría ser visto como un check-up médico, en el cual el paciente es sometido a pruebas y exámenes y, después del resultado, se prescriben recomendaciones que aseguran la salud del paciente. En una segunda etapa, el Network Tuning tendría la imagen de una junta especializada en atletas de alto desempeño, que, dentro de la capacidad del paciente analizado, recomendar cambios de comportamiento, indicarán medicamentos y suplementos especiales, y elevarán el nivel de entrenamiento, buscando el alto rendimiento, pero garantizando la salud y el bienestar.

Para los más sanos y curiosos del área de TI, vale recordar cuando era posible aumentar la frecuencia de operación de un procesador a través de combinaciones de puentes (conexiones móviles de circuitos electrónicos), haciendo el famoso overclocking (¡sí, usted ya era un tunner cuando él hizo su Pentium 120Mhz en 133Mhz!). Para los más laicos, el ejemplo puede ser dado recordando el éxito de cine ‘Fast and Furious’, película que creó una verdadera fiebre sobre el autotuning (concepto aplicado a automóviles), que nada más era que un grupo de jóvenes especialistas que, al aplicar innumerables técnicas, estudio, experiencia y tecnología en un coche de paseo, lo hacía apto para disputar con modelos originalmente creados para competiciones.

Es en ese sentido que el Tuning de Red trae a las empresas un enfoque diferenciado sobre la utilización de sus recursos. Permite acciones que pueden pasar por un simple cambio – cuando la recomendación es mover un equipo – hasta las más complejas configuraciones, que pueden variar de actualizaciones de firmwares, ajustes de canales y frecuencias, así como ocupación de ancho de banda, entre otros. El Tuning de Red es una opción moderna e inteligente ya adoptada por empresas de punta por ofrecer un costo beneficio incontestable, ya que minimiza o anula adquisiciones y proyecta capacidad, además de permitir escalabilidad para empresas de cualquier segmento y portes.

En general, las corporaciones no están familiarizadas con la optimización de la red, ya que la cultura de las áreas de TI aborda las mejores prácticas que se centran en aplicaciones como: virtualización, equilibrio de aplicación por hardware o software y demás productos orientados a este nicho. El hecho es que terminan ignorando el principal elemento de esa cadena, que es justamente la red, que permite la transmisión de todos los datos, optimizados o no. Esta visión limitada del ambiente se convierte en el gran villano de proyectos institucionales, el desarrollo de nuevas aplicaciones, la administración del ambiente y el tratamiento de incidentes que, por consiguiente, frustra clientes internos y externos al ver un resultado por debajo de lo esperado.

El papel de Tuning es, además de trabajar con la aceleración y optimización de la red, administrar de forma inteligente los recursos existentes. Esta práctica puede y debe ser explotada por las empresas, ya que la mayoría de las veces es más fácil aplicar un tuning y resolver de forma ágil un problema de rendimiento que agregar recursos físicos que involucra a equipos técnicos de suministros y logística.

Sin embargo, al buscar por ese servicio, los responsables de la infraestructura de TI deben atentarse a los criterios de selección del socio de negocio, que, a su vez, debe poseer las principales credenciales de los organismos certificadores del mercado y comprobar conocimiento en la implementación de las recomendaciones por medio de casos de éxito. Por último, hay que destacar como principales motivos de esta adopción las ganancias inmediatas en productividad y la garantía de la satisfacción del usuario final, que pasa a ver la tecnología como una gran aliada y no más como un problema.

*Guilherme Garibotti es Account Delivery Manger en Nap IT, liderando el frente de nuevas líneas de servicio, consultoría de infraestructura y negocios